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El trágico final de Duvergé, valiente batallador contra huestes haitianas

Se evoca el 164 aniversario del fusilamiento de Antonio Duvergé, héroe de la defensa de la independencia, cuya bizarría y destrezas en los campos de batalla lo convirtieron en un adalid de la lucha libertaria de la República Dominicana.

El titán de diversas ofensivas, libradas para repeler a los haitianos, fue acusado de conspirar contra el gobierno del general Pedro Santana y fusilado en El Seibo, el 11 de abril de 1855, después de encarar un juicio realizado por la comisión militar del régimen.

Según publicó José Gabriel García, en El Eco de la Opinión en 1886, Duvergé nacido en Hormigueros, Puerto Rico, era el soldado más heroico, el guerrero más denodado de la independencia.

Consta que fue un valiente entre los valientes y que desde los inicios de la independencia había sido subordinado y amigo del general Pedro Santana.

De acuerdo a García, padre de la historiografía dominicana, a Duvergé le pasó lo mismo que le sucedió a Puello, a Imbert, a Salcedo, y a todo el que llegó a tener brillo militar o político en el país. “Fue víctima del egoísmo de Santana, quien veía un rival en cada hombre benemérito y un enemigo en todo el que no servía a ciegas sus miras ambiciosas, llegando como no lo ignora ningún dominicano, la suspicacia de su política, al extremo de que en su tiempo, como en el de Tiberio, pronunciar el nombre de libertad fue un crimen: el silencio era interpretado como una prueba de conspiración: la tristeza significaba descontento…”.

Imagen de Pedro Santana
Imagen de Pedro Santana
Dramática muerte

En su obra “El centinela de la frontera, vida y hazañas de Antonio Duvergé”, Joaquín Balaguer contó que el régimen de Santana fusiló al primer soldado de la independencia después de enfrentar un juicio en el que también fueron condenadas otras personas, entre ellas hijos del desventurado héroe.

“El cumplimiento de la sentencia contra Duvergé y compartes se llevó a cabo sin demoras. El 11 de abril, antes de las 48 horas del juicio, una escolta militar penetró en el sórdido calabozo que sirvió de última morada al prócer y a sus compañeros de infortunio…. Duvergé, más atormentado por el infortunio de sus hijos que por su suyo propio hizo el trayecto cabizbajo, pero con la frente serena”, narró.

Duvergé pidió que primero fuera fusilado su hijo Alcides, de 23 años, para “ahorrarle el dolor de ver morir a su padre”. Emocionado, el oficial lo complació. Luego de que se hicieran las descargas contra el cuerpo del prócer se presentó al escenario el general Pedro Santana.

“Después de contemplar los cuerpos acribillados de las víctimas, se detuvo ante el de Duvergé que yacía en el suelo atravesado por los proyectiles. Entonces, como obedeciendo a un impulso irresistible, saltó a tierra para dar un puntapié al cadáver”, escribió Balaguer.

Además, el escritor relató que, años después, cuando sus restos fueron glorificados en El Seibo y en Higüey en el 1911 las plumas más ilustres del país exaltaron los méritos del incomparable soldado y evocó que el insigne orador y jurisconsulto Manuel Arturo Machado sintetizó el juicio ya definitivo de la historia sobre Duvergé al expresar.. “De cuantos abonaron con su sangre en la República la fe en el ideal, ninguno más excelso que el vencedor ilustre de Cachimán y El Número”.

“Así renació Duvergé y así emprendió su camino de transfiguración hasta alzarse como el primer campeón de la patria en las fronteras y como el príncipe de los caudillos militares que labraron entre el humo de los combates la independencia dominicana”, puntualizó Balaguer.

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