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Lula ingresa en la prisión de Curitiba después de entregarse a la Policía

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ingresó este domingo en la sede de la Policía Federal de la ciudad de Curitiba, donde será recluido para empezar a cumplir su pena de doce de prisión por corrupción y lavado de dinero. Lula llegó a Curitiba en avión procedente de Sao Paulo, donde se entregó a la Policía Federal en cumplimiento del auto de prisión dictado el pasado jueves por el juez Sergio Moro. Cientos de simpatizantes y detractores, separados por un cordón policial de unos 30 metros de distancia, acompañaron el histórico momento apostados en los alrededores del recinto.

«No tengo miedo», gritó un casi afónico Luiz Inacio Lula da Silva en un discurso dirigido a sus partidarios este sábado antes de entregarse a la Policía, en el que les aseguró que probará su inocencia. «Voy a atender su mandato. Y voy a atenderlo porque quiero mostrarles lo que es responsabilidad y para poder probar mi inocencia», arengó el exmandatario. «Mientras me prendan, nacerán otros Lulas», señaló después de pasar dos noches rodeado por sus incondicionales. Emocionado, Lula repitió una frase atribuida al guerrillero cubano-argentino Che Guevara: «Los poderosos pueden matar una, dos o tres rosas, pero jamás detendrán la llegada de la primavera». Antes de ser llevado a hombros por sus militantes, de vuelta al que ha sido su búnker en Sao Bernardo do Campo desde el anuncio de la orden de prisión el jueves, arengó: «Saldré más fuerte, más verdadero e inocente».

Lula salió a las 11 de la mañana de la sede del sindicato de los Metalúrgicos del ABC, en Sao Bernardo do Campo, local donde comenzó su historia política en la década de los años 70, para asistir a una misa en memoria de su esposa, Marisa Leticia, que falleció en febrero de 2017 y que este sábado habría cumplido 68 años.

Poco antes, el juez Edson Fachin de la Corte Suprema le negó la última petición de habeas corpus, presentada por sus abogados para evitar la prisión. Lula fue condenado en segunda instancia a doce años y un mes de prisión por supuestamente haber recibido un tríplex en la playa de Guarujá de la constructora OAS a cambio de obras públicas.

Sus últimas horas en libertad fueron emotivas y cargadas de simbolismo, un estilo muy propio de Lula. Se subió a un camión del sindicato, donde le aguardaban religiosos, políticos y artistas, que le rindieron tributo y mostraron su repulsa por su detención.

La misa comenzó con una canción que Lula escogió en recuerdo de su mujer: «María, María», un clásico brasileño del compositor Milton Nascimento. Uno de los sacerdotes que ofició la misa pidió que «cesen las violaciones de derechos humanos, odios, discriminaciones y corrupción». El expresidente brasileño y su familia son católicos, próximos a religiosos de la Teología de la Liberación brasileña, como Frei Beto, quien formó parte de su primer gobierno.

Respaldo de Rousseff

Vestido con una camiseta azul marino, Lula da Silva respondió con sonrisas y el puño izquierdo en alto cuando los militantes le pidieron que no se entregase. La expresidenta Dilma Rousseff rezó una oración de San Francisco de Asis y aseguró que el Partido de los Trabajadores (PT) es «de la paz, no de la injusticia ni de la violencia», en un intento de evitar nuevos actos violentos de sus correligionarios. La presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, instó este sábado a «ocupar» Brasilia y Curitiba, ciudad del sur del país en la que permanecerá encarcelado.

Atrincherado en el sindicato, Lula ha recibido estos últimos días a militantes, políticos y figuras públicas, como el exentrenador de la selección brasileña, Wanderley Luxemburgo. El momento más emotivo fue cuando le visitaron sus hijos y hermanos.

Otro momento emotivo se produjo cuando grabó un vídeo que el PT difundirá tras su ingreso en la cárcel. Según testigos, un Lula en lágrimas tuvo que interrumpir varias veces su discurso hasta que grabó el mensaje completo.

El exmandatario, de 72 años, estaba acompañado por un equipo médico. Su voz ronca recordó los tiempos en que se recuperaba de uncáncer de garganta. El exobrero metalúrgico pasará a la historia como el primer mandatario de Brasil encarcelado por corrupción.

Disturbios durante el ingreso en prisión

Nueve personas resultaron heridas, entre ellas una niña y un policía, en los disturbios que hubo hoy a las puertas de la sede la Policía Federal de Curitiba durante el ingreso en prisión del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, informaron hoy fuentes oficiales.

Los incidentes ocurrieron cuando aterrizó en el recinto el helicóptero en el que viajaba Lula y explotaron dos supuestos petardos en medio de la concentración de simpatizantes del exmandatario, según señaló la Policía Militarizada.

Los agentes federales que se encontraban en el interior de la sede policial reaccionaron entonces lanzando gases lacrimógeno que obligaron a los partidarios del líder del Partido de los Trabajadores (PT) a dispersarse calle abajo.

Las fuerzas de seguridad también hicieron uso de balas de goma contra la masa de manifestantes que apoyaban a Lula, quien se entregó hoy a las autoridades en Sao Paulo en cumplimiento del auto de prisión dictado el pasado jueves por el juez Sergio Moro.

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