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La odisea del agua de Yara con San Juan

Como es de imaginarse llevar más de una semana sin recibir una sola gota de agua en los hogares con tantas cosas que el ser humano hace allí dentro dependiente de manera casi obligatoria del liquido por excelencia para la subsistencia es una desgracia parpable.

La encargada regional, la ingeniera Yara Feliz, debe de estar feliz y alegre cada vez que su nombre se convierte en vox populi, cuando es tendencia en las redes locales, popular en los patios, colmados y lugares donde venden el botellón del agua. Eso creo.

La impotencia es colectiva, tanta que más de 15 sectores no reciben el susodicho liquido desde 4, 7 y hasta 10 días en algunos de los casos.

Sólo a la fecha, tras una avería de una de las tuberías de 16 pulgadas, que prometieron arreglar el pasado sábado, todavía cientos de hogares no han soltado la incomodidad de echarse el agua cara de botellón que han tenido que comprar, ya que ésta agua procesada químicamente, pierde la pureza y la maleabilidad, y por ende se siente resbalosa en el cuerpo humano, aunque mentalmemte uno se sienta con la misión de estar higiénico momentaneamente.

En Villa Liberación y Los Corbanos ha podido llegar agua de manera abundante a esas casas, no se entiende en el caso del Corbano por qué allí las tuberías llenan primero al ser distante, pero son cosas de análisis sin dejar a un lado el problema frecuente de la falta de agua en San Juan de la Maguana.

Al parecer es un drama sin resolver, debido a que pasa cada cierto momento, hay un corte del servicio tan necesario del agua “potable” en toda la población, y otras veces, el agua llega con impurezas de tal magnitud, que se ha podido ver grasa, tierra y hasta olor a gasoil, sinceramente toda una desgracia.

Y se puede notar que desde la institucion no hay una planificación al momento de intervenir una avería, no tienen medios disponibles para informar a la población y evitar que la misma sea tomada por asecho cuando por sorpresa pasan horas y días sin agua, y la gente con las manos en la cabeza.

San Juan de la Maguana ya no aguanta más, entre tantos problemas y con la certeza ya vista de que los funcionarios no están en sus funciones, y no tienen la intención de darse por el pueblo, todo pinta a que si la gente no se tira a las calles a que les respeten, estaremos más jodidos y perdido que el hijo de Limbert.

Por Héctor Solís

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